jueves, 2 de febrero de 2012

Epitafio para un gato metalero

Solo me queda desearte lo mejor en la vida y espero no llegues a odiarme después de leer este mensaje. Esta vez si es un adiós y esta será la última vez que mi corazón te grite... Te amo mi gatico metalero

Palabras con las que Eugenia termina su último mensaje


Posponer lo inevitable, jugar al santo y hacer milagros, reprimir el dolor para no estallar en llanto... nada, nada y nada! las últimas palabras fueron como un portazo en el rostro, como una situación anunciada pero, paradójicamente, inesperada, como caminar descalzo en el medio día despejado de un valle solitario y ardiente, sus últimas palabras fueron el detonante para que decenas de lágrimas salieran indómitas surcando mi rostro y besaran mis labios dejando el insoportable sabor salado del dolor.

Resulta inevitable pensar en sus palabras en este momento, retomar las viejas costumbres y llenarse de hábitos insanos y desesperados, poco acordes para alguien quien ha vivido unos siete meses presa del dolor por Amar a quien no le corresponde (cuento desde que ella me habló de la presencia de Juan en su vida), insensatas caricias de dolor para alguien "quien es el culpable indirecto de su desgracia", sin embargo ya basta, ya no mas, lo que va de semana ha sido tolerable gracias a la bofetada que me ha hecho reaccionar de a poco dándome cuenta que ya es mas que suficiente siete meses de dolor como pago por mi pecado, no voy a dar uno más, no puedo vivir si me encargo de asesinarme poco a poco desde que despierto.



Desde Diciembre pasado fui bautizado como gatico metalero, ella como chica de botas negras, este intercambio simbólico sería la característica fundamental de nuestra unión, unión que estuvo muerta desde antes de nacer, la razón... ella no me Amó, tal vez me amó pero desde hace unos cuantos meses (tal vez desde que Juan apareció en su vida) dejó de Amarme, la diferencia entre Amar y amar radica en que amas a las personas, amas a los seres que te rodean, sin embargo, solo Amas a quien eliges como compañera, como pareja, como mujer, a quien decides entregarte como Hombre, a quien le entregas tu tesoro mas preciado... tu corazón, a Eugenia la Amé por mucho tiempo, ignorándolo, negándolo y, posteriormente -cuando ya fue muy tarde-, aceptándolo he ahí la diferencia entre Amar y amar (con mayúscula y con minúscula).

La historia entre ella y yo será narrada en una entrada que no tengo idea para cuando será desarrollada la cual llevará por título Alucinaciones de cordura para un demente, después de todo eso fue ella para mi, eso fueron para mi los momentos que pasé a su lado (salvo los últimos).... alucinaciones de cordura, fugaces y efímeros instantes donde me sentí completo, donde me sentí un ser totalmente diferente al que suelo ser, donde me sentí como un lobo que por fin había encontrado un sitio donde pasar sus noches, un sitio al cual volver luego de un día bastante o poco agitado, una colina donde podía cantarle a mi Amada Luna sin temor a ser ignorado, sin temor a ser lastimado, donde sentí como la vida se empeñaba en hacerme sentir mientras yo me encargaba en negar.

Eso fue ella para mi... una alucinación, un delirio, una mujer idealizada, una ilusión... una representación falsa de una realidad, obviamente, inexistente.

Las últimas semanas las alucinaciones no fueron de cordura, fueron de dolor, de la pesadez mas profunda en el corazón que te lleva a pensar en la insania, que te hacen notar como tu demencia aumenta con cada segundo que pasas intentando sacarle una palabra a alguien que sencillamente no quiere hablar contigo, por lo menos de la manera como solía hacerlo por la sencilla razón de que esa fuerza que movía sus labios, que impulsaba su voz no era mas que un fantasma efímero que había sobrevivido en el fondo de su corazón, nada podía decir por la sencilla razón de que nada quedaba, de que nada sentía.

En este momento dudo si ella realmente me Amó, puede que lo hubiera hecho, sin embargo el resultado final me lleva a pensar en una negativa, después de todo, cuando Amas a alguien le aceptas todo, su inseguridad, sus defectos, su temor... puede que lo hiciera, tal vez fue mi miedo el que mató su Amor, tal vez fue el fantasma de Juan mas grande que mi Amor y el que resultó engrandeciendo mi pánico, o, sencillamente, ella Amó a una ilusión, a alguien que nunca existió y a quien en medio de soledades y tristezas se fue desvaneciendo poco a poco al ser enfrentado con la luz que irradia la realidad, una ilusión de la cual solo quedó un vestigio en el corazón, un capricho que se fortalecía cada vez que pensaba en mi, cada vez que compartía tiempo conmigo y que le hacía darle nombre de Amor. Puede que en mi caso diera con el impostor como lo dice la canción, sin embargo, resulta ineludible el detenerse y darte cuenta de que tienes que enfrentar y sepultar en el olvido lo ya vivido .....

Aún queda mucho por escribir en este epitafio, el gato metalero ha muerto desde que nació, después de todo quiero dedicarle unas últimas líneas para que antes de ser quemado y de que sus cenizas sean esparcidas por el espacio infinito que separan a Eugenia de mi ser su recuerdo pueda partir en paz y no ser un alma en pena que me busque para agobiarme mientras retomo las riendas de una vida que fue congelada el último día que hablé con ella, ese domingo 12 de febrero que continuo viviendo de diversas formas. Es mucho lo que queda, sin embargo le prometí a una gran persona que dormiría, a la larga mas que a ella... creo que la cosa es conmigo, no deseo que mi insomnio siga teniendo la firma de Eugenia, no deseo que mi insomnio sea el recuerdo de una causa perdida, de un pecado que me condenó, de una situación que debe morir sin tomar en cuenta mas nada, después de todo soy yo quien sufre, ella está bien con Juan ahora.

(perdón, no pude evitar que saliera el reproche... jajajaja aunque de nada me sirve... jajajajaja). Mañana o cuando llegue el momento terminaré con este epitafio... mi querido y difunto gato metalero

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